Ah, el síndrome de L’Oréal. Seguro lo recuerdas, ¿no? Esa mítica frase de los anuncios: «Porque yo lo valgo», dicha con una seguridad tan aplastante que parecía que el mundo entero debía girar alrededor del cabello perfecto de la modelo en pantalla. Pues bien, esa misma actitud parece haberse colado en la estrategia de redes sociales de muchas marcas: suben un post, esperan sentados y, como por arte de magia, creen que las masas vendrán a darles like, comentar lo maravillosos que son y, de paso, comprarles todo su catálogo. ¡UN HUEVO!
Esta entrada viene a raíz de una de esas conversaciones telefónicas largas, muy largas con el amigo Xavi de Comprar en Galicia. Gracias por recordármelo 😉
«Because You’re Worth It»
Alerta de spoiler: Amigos, esto no funciona así.
Muchas marcas siguen operando bajo la creencia de que, con solo estar en redes, el éxito está garantizado. Suben una foto de su producto (siendo optimistas, con un copy medianamente decente), le plantan un filtro bonito, algunos hasta copian lo que dice alguna IA tal cual, algunos hashtags genéricos (unos más que otros) y luego cruzan los dedos. ¿Por qué? Pues porque yo lo valgo. Al menos eso creen.
Pero déjame decirte algo, querida marca: la gente no está en redes sociales para darte palmaditas en la espalda. Está para entretenerse, aprender algo útil, reírse de memes o, en el mejor de los casos, inspirarse con contenido de verdad. Y si, para algunos, que Cristiano Ronaldo juegue con sus hijos en su mansión, es contenido de verdad.
¿Eres lo suficientemente interesante como para que «lo valgas»?
Vamos al grano. Si tus publicaciones no aportan nada, ¿por qué debería importarle a alguien?
La actitud de «aquí estoy, denme amor» en redes es el equivalente digital a entrar en una fiesta y gritar «¡Mírenme, soy fabuloso!», mientras todos siguen a lo suyo. No te equivoques: nadie te debe nada.
¡PEDROOOOO!
¿Quieres likes, comentarios, y shares? Entonces ofrece algo que valga la pena:
- Sé auténtico o, como se dice ahora, auténtica: Deja de hablar como si fueras un robot corporativo.
- Cuenta historias: ¿Qué hace especial a tu marca? ¿Qué hay detrás de tu producto?
- Aporta valor: Comparte consejos, tips o contenido útil para tu audiencia.
- Interactúa: Habla con tu comunidad, responde preguntas, sé humano.
El algoritmo no es tu enemigo
Ah, el famoso enemigo invisible: el algoritmo. Las marcas lo culpan de todo. «Es que Instagram ya no muestra mis publicaciones», «Facebook no me da alcance orgánico», y bla, bla, bla. Pero la verdad es que el algoritmo no está en tu contra; está a favor del contenido que la gente quiere consumir. Si no estás viendo resultados, pregúntate: ¿de verdad estoy publicando algo que interesa?

¿Cómo dejar atrás el Síndrome de L’Oréal?
Aquí te dejo una lista rápida para que no sigas pecando de «porque yo lo valgo»:
- Escucha a tu audiencia: En lugar de hablar solo de ti, averigua qué quiere ver la gente.
- Deja el ego en la puerta: Las redes no son un lugar para presumir, sino para conectar.
- Sé constante: No basta con publicar cuando te acuerdas. Mantén un ritmo regular. Lo llevo haciendo toda la pxta vida…
- Analiza tus datos: Revisa qué funciona y qué no, y ajusta tu estrategia en consecuencia.
- Sé relevante: Si lo que publicas no aporta algo interesante o útil, mejor no publiques nada.
Porque ellos lo valen
Si hay algo que puedes aprender de esta metáfora de L’Oréal, es que no eres tú quien decide si lo vales o no, sino tu audiencia. En lugar de esperar a que las masas lleguen corriendo a tus pies, empieza por darles una razón para quedarse. Sé generoso con tu contenido, con tu interacción y, sobre todo, con tu autenticidad.
Las redes sociales no son un monólogo; son una conversación. Y, como toda buena charla, si no tienes nada interesante que decir, mejor escucha primero.
¿Entonces, lo vales? Quizás sí, pero haz que tu comunidad también lo sienta así.





