Herramientas gratis para preparar las imágenes de tu web (fondo, formato y peso)

Colaboración: este artículo incluye enlaces patrocinados.

Si gestionas una web o una tienda online, tarde o temprano te toca preparar imágenes: productos, logos, fotos de equipo, banners. Hacerlo mal cuesta caro en velocidad de carga, y hacerlo bien no requiere un programa de diseño: hoy puedes quitar el fondo de una imagen gratis y dejarla lista para publicar en un par de minutos. En esta guía repasamos qué hay que cuidar y con qué herramientas.

1. Por qué las imágenes pesadas o en mal formato ralentizan tu web

En la mayoría de webs, las imágenes son el elemento que más pesa de cada página. Una foto subida directamente desde el móvil o la cámara puede ocupar varios megas, y el navegador tiene que descargarla entera aunque se muestre en un hueco de 600 píxeles de ancho.

El resultado es una página que tarda en cargar, peores métricas en Core Web Vitals (sobre todo el LCP, que mide cuándo aparece el contenido principal) y más rebote, especialmente en móvil y con conexiones lentas. Y esto afecta tanto a la experiencia del visitante como al posicionamiento.

2. Elegir el formato: JPG, PNG, WebP y AVIF

  • JPG: ideal para fotografías. Comprime bien y lo lee cualquier programa, pero no admite transparencia.
  • PNG: la opción para logos, iconos, capturas y cualquier imagen que necesite fondo transparente. Pesa más que el JPG en fotos.
  • WebP: suele pesar bastante menos que JPG o PNG con una calidad equivalente y admite transparencia. Hoy lo soportan todos los navegadores actuales.
  • AVIF: comprime todavía más, aunque su soporte en programas de edición y algunos entornos es menos universal. Úsalo si tu CMS y tu flujo de trabajo lo manejan bien.

Como regla práctica: Yo normalmente uso WebP para la mayoría de imágenes de la web, PNG cuando necesites transparencia y el programa no admita WebP, y JPG como formato de respaldo.

3. Comprimir y redimensionar sin perder calidad visible

Hay dos ajustes distintos y conviene hacer ambos. Primero, redimensiona: si la imagen se va a mostrar a 800 píxeles de ancho, no tiene sentido subirla a 4000. Después, comprime: bajar la calidad a un nivel intermedio reduce mucho el peso sin que se note a simple vista.

Como referencia, para imágenes de contenido conviene quedarse en torno a los 100-200 KB, y reservar los archivos más grandes para portadas o imágenes a pantalla completa. Compara siempre el antes y el después a tamaño real antes de dar por buena la compresión.

4. Quitar el fondo de una imagen y conseguir un PNG transparente

Los logos y las fotos de producto lucen más limpios sin el fondo original, porque se integran en cualquier diseño: una ficha de tienda, un banner o un catálogo. El objetivo es obtener un PNG transparente con los bordes bien definidos.

Un ejemplo es la herramienta de Pictulab para crear un PNG transparente, que según indica su web funciona directamente en el navegador. Cuando uses cualquier herramienta de este tipo, revisa los bordes ampliando la imagen: el pelo, los objetos con transparencias y las sombras suelen ser lo que más cuesta recortar bien.

5. Herramientas que funcionan en el navegador, sin instalar nada

Para el trabajo del día a día, lo cómodo es no depender de programas pesados ni de cuentas nuevas. Las herramientas gratis de Pictulab son un buen ejemplo: reúnen conversiones como pasar cualquier imagen a JPG o convertir fotos HEIC del iPhone, además del PNG transparente que vimos antes, y según la propia web procesan los archivos en el navegador, sin registro.

herramientas gratis optimizar imagenes

Esto último es relevante si trabajas con imágenes de clientes o de producto aún no publicado: si el procesado se hace en tu equipo, los archivos no tienen que subirse a ningún servidor. Aun así, comprueba siempre las condiciones de privacidad de cualquier herramienta antes de usarla con material sensible.

Checklist antes de subir una imagen

  • Formato elegido según el uso (foto, logo con transparencia, imagen a pantalla completa).
  • Ancho ajustado al tamaño máximo en que se va a mostrar.
  • Peso revisado: ¿está en torno a los 100-200 KB si es una imagen de contenido?
  • Nombre de archivo descriptivo y texto alternativo (alt) escrito.
  • Bordes comprobados al ampliar si has quitado el fondo.

La IA ya lo hace todo y «no te necesito»: ¿nos está convirtiendo en un rebaño?

Llevo más de 14 años trabajando con pymes y últimamente escucho una frase que me está matando:

«Ya no te necesito. Se lo pregunto a ChatGPT y me lo hace.»

La oigo en reuniones, la leo en LinkedIn y la repite algún influencer con cara de haber descubierto el fuego: «Le pides la web y VA, Y TE LA HACE».

De repente todos sabemos de marketing, de webs, de redes sociales y de SEO. Somos grandes profesores, médicos de primera, abogados implacables y unos máquinas como entrenadores personales. Ya no hacen falta programadores ni la persona que te lleva la web o las redes. Los arquitectos siguen haciendo falta, pero porque alguien tiene que firmar.

no te necesito con la IA

Así que lanzo la pregunta tal cual la diría yo: ¿la IA nos está convirtiendo en gilipollas?

Este post no vende nada. Va dirigido a tres tipos de persona que me encuentro cada semana. Si te reconoces en alguno, que te sirva. A mí también me ha tocado aprenderlo.

1. A ti, que tienes 20 años y crees que la IA te va a resolver la vida

Tienes la herramienta más potente que ha existido para aprender. Un profesor particular que te explica lo que quieras, a la hora que quieras, las veces que haga falta y sin perder la paciencia.

Y la estás usando para que te haga los trabajos de clase mientras sigues echando partidas al Fortnite.

Te lo digo claro: la IA no te va a quitar el trabajo. Te lo va a quitar alguien de tu edad que sepa usarla y además sepa de lo suyo. Cuando te sientes en una entrevista, nadie va a valorar que sepas pedirle cosas a ChatGPT, porque eso lo hace cualquiera. Lo que se va a notar es si entiendes lo que te devuelve, si sabes cuándo está mal y si eres capaz de hacerlo sin ella cuando haga falta.

Hay estudios recientes que van en esa línea. Uno del MIT observó menos actividad cerebral y menos recuerdo de lo escrito en quienes redactaban con ayuda de ChatGPT. Otro de Microsoft y Carnegie Mellon vio que, cuanto más te fías de la IA, menos pensamiento crítico aplicas. Son estudios iniciales, pero la idea es de sentido común: el músculo que no usas, se atrofia. Y tienes veinte años, que es justo la edad a la que ese músculo se construye.

2. A ti, jefe, que acabas de salir de un curso de IA

Hiciste un curso de IA de 20 horas, gratis gracias a una subvención. El formador te enseñó cuatro prompts, te hizo una web de ejemplo en diez minutos y soltó la frase mágica: «Todo esto que os cobran es carísimo».

Y el lunes llegas a la oficina con la lista hecha: sobran cuatro empleados y cinco proveedores. El informático, el community manager, el que hizo la web y el del ERP.

Para un momento y piensa en esto:

  • El formador del curso no va a estar ahí cuando algo falle. El día que se caiga la web, que te hackeen el correo o que el ERP deje de cuadrar el IVA del trimestre, ChatGPT te va a dar diez respuestas muy bien redactadas y ninguna responsabilidad.
  • Lo que pagas a un profesional no es el tiempo que tarda en hacer algo. Pagas el criterio para saber qué hacer, qué no hacer y qué va a pasar dentro de seis meses. Esos años de errores ya los ha cometido él con su dinero, para que no los cometas tú con el tuyo.
  • Esa web que «te hace la IA en diez minutos» suele salir sin Search Console, con textos que se pisan entre sí en Google y con unas páginas legales copiadas de otra empresa y un banner de cookies que no cumple el RGPD. Parece correcta, y ese es justo el problema.

¿Puedes ahorrar con la IA? Por supuesto que sí. Pero el ahorro de verdad está en que tu equipo y tus proveedores la usen para trabajar mejor, no en sustituirlos por alguien que no sabe si lo que le devuelve la máquina está bien. La IA no se equivoca de forma evidente. Se equivoca con seguridad. Y si nadie en tu empresa sabe detectarlo, el que paga eres tú.

3. A ti, que tienes ChatGPT abierto en el navegador y ya lo haces todo

Esta escena la he vivido, o alguna muy parecida.

Una empresa pide el Kit Digital. En la mayoría de los casos, el beneficiario solo adelanta el IVA y encima se lo deduce en el trimestre, así que la web le sale prácticamente gratis. El técnico que se la hizo, que muchas veces también le lleva las redes, ve que la persona de la oficina usa ChatGPT en el navegador y le dice que se descargue la aplicación de escritorio, que ahí va a poder hacer bastante más y que pronto se la cargarán los de Open AI.

Se la instala y se queda flipado:

«¡Hostia! ¡Con esto puedo hacer muchísimo más! ¡Incluso me lo hace solo! Ya me puedo ir a tomar unas cañas.»

A los cinco minutos:

«Oye, esto va un poco despacio, ¿no?»

Y el técnico, con toda la educación del mundo, le contesta que será el ordenador, que tiene unos años, o la conexión.

Lo que piensa por dentro te lo dejo a ti. Yo lo tengo bastante claro: «Será la conexión de mierda que tienes.»

Me río, pero la escena resume muy bien el problema. Tener la herramienta no te convierte en experto. Saber usar la herramienta, tampoco. Lo que marca la diferencia es entender lo que estás haciendo con ella: por qué va lenta, qué le estás pidiendo, si lo que te devuelve tiene sentido y qué pasa si lo publicas tal cual. Con la aplicación no se va nadie a las cañas antes. Como mucho, llega antes al error.

Mientras tanto, los oficios de siempre suben de precio

Aquí viene la ironía. Mientras media internet se cree que ya no necesita a nadie para lo digital, los trabajos que durante años nadie quería se han convertido en oro. Fontaneros, albañiles, jardineros, gente que limpia, que se sube a un tejado, que tala o poda árboles en altura, que aguanta un turno de hostelería en agosto.

Que falten no es culpa de la IA, porque viene de mucho antes. Pero deja una lección clarísima: son trabajos que no se pueden «promptear». Nadie le pide a ChatGPT que le arregle una fuga o que pode un roble de 20 metros. Bueno, si se lo piden, el carallo es que salga del móvil, pille la herramienta y, SE LO HAGA. !A ver si tiene huevos!

Y muchos de estos profesionales ya usan la IA para hacer presupuestos, contestar correos o sacar un post para Instagram, pero no han dejado de saber cómo se arregla una tubería. Usan la herramienta sin delegar el oficio. Ese es el modelo que deberíamos copiar todos.

Entonces, ¿nos está convirtiendo en ovejas?

Mi respuesta es no, o al menos no por sí sola. La IA no te vuelve tonto. Lo que te vuelve tonto es delegarle el pensamiento.

Con la calculadora pasó algo parecido. No nos volvió idiotas, porque seguimos sabiendo qué operación había que hacer y si el resultado tenía sentido. Si te dice que 15 por 3 son 4.500, te das cuenta. El problema llega cuando ya no sabes si 4.500 es razonable o una barbaridad, y con la IA eso está pasando con tu salud, tus contratos, tu negocio y tu web.

El rebaño no lo crea la herramienta. Lo creamos nosotros cuando dejamos de preguntarnos «¿esto está bien?» y nos quedamos solo con el «¿esto está hecho?».

sigues al rebaño o te paras a pensar por que van hacia alli

¿Y qué pasará cuando la IA nos supere de verdad?

No puedo cerrar sin hablar del tema que ha incendiado las redes este mes.

A principios de septiembre, Jacob Coxon, un investigador que había trabajado en OpenAI y en Anthropic (la empresa que desarrolla Claude), dejó su puesto y publicó un hilo en X. En él acusaba a ambas compañías de correr hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y de estar «apostando con nuestras vidas». Horas después, Evan Hubinger, responsable de ciencia de alineamiento en Anthropic, le dio la razón en público y le puso cifra a su preocupación: más de un 10% de probabilidad de que la IA acabe con la humanidad en la próxima década.

Y el 12 de septiembre fue el propio CEO de Anthropic, Dario Amodei, quien publicó un ensayo pidiendo a la industria que frene deliberadamente el ritmo al que mejoran los modelos, para que la seguridad pueda seguirles el paso. No habla de parar, sino de ir más despacio.

Hay quien lo ve como una alarma sincera y hay quien lo ve como marketing, porque pocas cosas venden tanto un producto como decir que es tan potente que da miedo. Yo no tengo la respuesta, y desconfío de cualquiera que diga que la tiene.

Pero fíjate en un detalle: los que están dando la voz de alarma son precisamente los que mejor saben cómo funcionan estos sistemas por dentro. No son usuarios que le preguntan cosas a ChatGPT. Son personas que han dedicado años a entender lo que han creado. Justo lo contrario de lo que estamos haciendo la mayoría.

Si algún día llega una IA general que nos supera en casi todo, ¿quién crees que estará mejor preparado? ¿El que la usó para aprender y sigue siendo capaz de pensar por su cuenta, o el que le entregó el criterio a cambio de irse antes de cañas? No sé qué pasará con la humanidad. Lo que sí sé es que la peor forma de llegar a ese momento es habiendo dejado de pensar.

Mi postura: úsala a tope, pero nunca dejes de aprender

Yo uso IA todos los días. Me ha ahorrado cientos de horas y tengo procesos enteros montados con ella. Sería absurdo decirte que no la uses.

Lo que te digo es esto: aprovéchala en tu propio beneficio, sácale el máximo partido, pero NUNCA dejes de aprender lo que te ha creado. Yo siempre le dedico un rato de mi tiempo a entender qué y cómo me lo ha hecho tan rápido la hijaputa.

Cada vez que la IA te entregue algo, hazte tres preguntas:

  1. ¿Entiendo por qué lo ha hecho así?
  2. ¿Sería capaz de explicárselo a otra persona?
  3. ¿Me daría cuenta si estuviera mal?

Si la respuesta a las tres es «no», no has ganado tiempo. Has aplazado un problema.

Seas el chaval del Fortnite, el jefe recién salido del curso o el de la oficina con la app recién instalada, la regla es la misma. Si la usas para aprender, la IA es el mejor profesor que vas a tener nunca. Si la usas para no pensar, es el camino más rápido para convertirte en una oveja más del rebaño, y esta vez sin excusa, porque tenías al mejor profesor del mundo abierto en otra pestaña.

el apagafuegos consultor freelance

Y recuerda, los bomberos no siempre son capaces de apagar los incendios.

Google Search Console: la guía definitiva que uso en mis formaciones para que tu web deje de perder clientes

Hoy he dado una formación sobre Google Search Console y, como siempre pasa, la sala se ha quedado con más preguntas de las que ha dado tiempo a responder. Así que aquí va la versión escrita: completa, sin paja, y pensada para que la apliques hoy mismo en tu web. O eso le dije a uno que me preguntó si iba a publicarlo en algún sitio.

¡Pues claro, hombre!

Si tienes una web y no usas Search Console, estás conduciendo con los ojos vendados. Tu web puede tener el diseño más bonito de Galicia, pero si no sabes qué busca la gente para encontrarte, qué páginas indexa Google y cuáles ignora, o por qué tu web recibe visitas pero no llamadas, estás dejando dinero sobre la mesa. Y lo peor: ni siquiera lo sabes, porque nadie te avisa.

Por qué esto te importa ahora (el coste de no mirarlo)

En 14 años auditando webs de pymes gallegas, españolas y alguna que otra internacional, ¿verdad Axel? me he encontrado de todo: páginas duplicadas indexando dos veces el mismo contenido, fichas de producto bloqueadas por error en el robots.txt, webs enteras desindexadas tras una migración mal hecha, y negocios que llevan meses pagando anuncios mientras su propia web orgánica está herida y nadie lo ha visto.

Eso sí, bonita era un huevo.

Todo eso se ve en Search Console en cinco minutos. Es gratis, es de Google directamente (no una estimación de terceros) y es la única fuente de datos que te dice exactamente qué opina Google de tu web. No mirarlo no es «no tener tiempo»: es dejar de tomar decisiones con información y empezar a tomarlas a ciegas.

Qué es Google Search Console y qué beneficios tiene

Google Search Console (antes Webmaster Tools) es la herramienta gratuita de Google que te muestra cómo tu web se comporta en los resultados de búsqueda: qué páginas indexa, con qué palabras clave apareces, cuántos clics e impresiones generas, y qué problemas técnicos te están penalizando sin que lo sepas.

Venga, le mando un enlace externo nofollow a Search Console, que a Google no le hace falta autoridad. Y a mí, últimamente mucha según el amigo Hermes.

Los beneficios que más valoro cuando la implanto en un negocio:

  • Ves exactamente qué busca la gente para llegar a ti. No suposiciones: consultas reales, con clics e impresiones.
  • Detectas errores técnicos antes de que te cuesten clientes — páginas caídas, bloqueos de rastreo, problemas de velocidad o de experiencia móvil.
  • Controlas qué indexa Google de verdad. Muchas webs tienen páginas importantes fuera del índice y nadie se ha enterado.
  • Mides el impacto real de cada cambio que hagas en la web: si subes contenido nuevo o corriges algo, aquí ves si funciona.
  • Es la base de cualquier estrategia SEO seria. Sin estos datos, cualquier decisión de contenido o técnica es un tiro a ciegas.

¿Quieres saber qué está viendo Google de tu web ahora mismo? Escríbeme por WhatsApp y te hago una revisión rápida sin compromiso: habla conmigo por WhatsApp.

Cómo se usa Google Search Console paso a paso

Hace unos días, me llegó una petición de los amigos de Zona Informática de si podía explicarle a un cliente el funcionamiento y para qué sirve Google Search Console. Después de decirle que yo soy muy malo dando formación porque se me va la pinza y empiezo a soltar términos técnicos y me siento gilipollas de como la gente me mira, me puse manos a la obra para hacerlo lo más sencillo posible. Si llegas hasta el final, sabrás que no lo he hecho ¿o sí?.

google search console

Esto es lo que enseño en mis formaciones, resumido en los pasos que de verdad importan:

1. Verifica tu propiedad

Entra en search.google.com/search-console y da de alta tu dominio. Te recomiendo verificar por dominio completo (vía DNS) y no solo por prefijo de URL: así cubres http, https, www y subdominios en un solo sitio.

google search console verifica tu propiedad

El problema es que necesitas acceso directo al DNS del dominio, y si gestionas la web de un cliente eso no siempre lo tienes a mano de entrada — a veces es justo el paso que más tarda de toda la configuración, esperando a que alguien te pase las credenciales del registrador. Por lo que aunque ChatIA recomiende dominio completo, yo no me mato y uso prefijo de url en muchas ocasiones.

2. Revisa el informe de rendimiento

Aquí ves clics, impresiones, CTR y posición media por consulta y por página. Es el informe que más uso: te dice qué contenido atrae tráfico y cuál necesita trabajo. Presta especial atención a las páginas con muchas impresiones y pocos clics — normalmente es un problema de título o meta descripción poco atractivos, fácil de arreglar.

google search console rendimiento

3. Comprueba la cobertura / indexación de páginas

Te dice qué páginas están indexadas, cuáles tienen errores y cuáles se han excluido a propósito o por error. Es donde suelo encontrar los problemas más graves: páginas importantes fuera del índice sin que el cliente lo supiera.

4. Envía y supervisa tu sitemap

Un sitemap.xml actualizado ayuda a Google a encontrar y rastrear tu contenido más rápido, sobre todo si publicas con frecuencia.

 

5. Vigila la experiencia de página (Core Web Vitals)

Velocidad de carga, estabilidad visual e interactividad. Una web lenta no solo espanta visitas: Google también la penaliza en el posicionamiento.

google search console core web vitals

pagespeed google search console pc ricardotero pagespeed google search console ricardotero

Y ya si consigues tenerlo así, pues todavía mejor. Por intentarlo que no sea.

6. Usa la inspección de URLs

Antes de publicar o después de un cambio importante, pega la URL aquí para ver cómo la ve Google y solicitar que la rastree de nuevo. Es la forma más rápida de acelerar la indexación de una página nueva. Si es verdad que las arañitas de Google pasarán por tu web e indexarán el contenido, pero como esperes a que lo hagan rápido con la poca autoridad de dominio, estarás jodid@. No eres el Marca.

7. No te olvides de enlaces

Te muestra qué webs enlazan hacia ti y qué páginas internas enlazan más. Útil para detectar oportunidades de enlazado interno que ahora mismo estás desaprovechando.

Las novedades de 2026 que cambian cómo se usa Search Console

Esto es justo lo que más ha sorprendido hoy en la formación, porque son cambios recientes y muy pocos negocios los están aprovechando todavía:

  • Informes de IA , todavía verdes. Desde junio de 2026, Search Console separa las impresiones que vienen de AI Overviews y AI Mode del resto de la búsqueda orgánica clásica. Suena mejor de lo que es hoy: el propio John Mueller de Google admitió hace apenas unos días (13 de septiembre) que las impresiones no garantizan que el usuario llegara a ver tu enlace, y que la «posición» que reporta es la del bloque de IA entero, no la de tu enlace dentro de él. Úsalo como orientación, no como dato definitivo, y ten en cuenta que el CTR puede caer cuando tu contenido aparece dentro de una respuesta de IA, porque el usuario lee la respuesta sin hacer clic. Verlo por separado te evita sacar conclusiones erróneas sobre tu SEO «tradicional».
  • Medición de redes sociales. Desde julio de 2026, Search Console permite añadir Instagram, TikTok, X y YouTube como propiedades y medir cómo rinde ese contenido dentro de la Búsqueda de Google y Discover: clics, impresiones y contenido con mejor desempeño. Si generas contenido en redes además de en la web, esto te da por primera vez datos reales de Google sobre ese contenido, no solo las métricas internas de cada red.

ia generativa google search console

google search console ahora también redes

Son funciones que están desplegándose de forma progresiva, así que si todavía no las ves en tu cuenta, es cuestión de tiempo. Pero conviene tenerlas ya en el radar porque cambian cómo hay que leer los datos.

Los 5 errores que más veo al abrir Search Console por primera vez

Cuando abro Search Console de una pyme que nunca lo había mirado, casi siempre me encuentro con la misma lista de problemas. Si te suena alguno, no eres el único:

  • La propiedad está mal verificada. Solo tienen dado de alta «https://www.tuweb.com» y se pierden los datos de «https://tuweb.com» o del subdominio sin www. Verificar por dominio completo evita este agujero.
  • Nadie ha revisado la cobertura en meses. Hay páginas con errores de rastreo desde hace tiempo y no se han corregido porque nadie las ha visto — Search Console no avisa por WhatsApp, hay que entrar a mirarlo. Lo podemos hacer con una automatización pero ya tú sabes.
  • Confunden Search Console con Google Analytics. Son complementarios, no lo mismo. Analytics te dice qué hace la gente dentro de tu web; Search Console te dice cómo te encuentra Google antes de que lleguen. Si solo miras uno de los dos, tienes media foto.
  • El sitemap está desactualizado o roto. Sigue apuntando a páginas antiguas, categorías eliminadas o URLs que ya no existen, lo que confunde el rastreo de Google.
  • Ignoran las páginas con muchas impresiones y pocos clics. Es la oportunidad más barata de todo el SEO: no hace falta crear contenido nuevo, solo mejorar un título y una meta descripción que ya casi funcionan.

Cómo lo trabajamos con las pymes que gestionamos

En Consultoría 3.0 no me limito a «instalar» Search Console y dejarlo ahí. El proceso que sigo con cada cliente es:

  1. Auditoría inicial: reviso indexación, errores de rastreo, velocidad y consultas actuales.
  2. Corrección de lo urgente: páginas bloqueadas, errores 404 importantes, problemas de sitemap.
  3. Plan de contenidos basado en datos reales, no en intuición: priorizo lo que Search Console dice que ya te trae impresiones pero necesita un empujón.
  4. Seguimiento mensual para que las mejoras se noten en clics y, sobre todo, en clientes.

Con los negocios que llevamos así hemos podido detectar páginas indexadas por error que competían entre sí, corregir errores de rastreo que llevaban meses sin resolverse, y priorizar contenidos con muchas impresiones y poco CTR, mejorando el rendimiento sin necesidad de crear una sola página nueva.

Preguntas frecuentes sobre Google Search Console

¿Es gratis usar Google Search Console?

Sí, es una herramienta gratuita de Google. No tiene coste de licencia ni límite de uso.

¿Cuánto tarda en aparecer mi web en Search Console?

La verificación es inmediata, pero los datos de rendimiento tardan entre 24 y 48 horas en empezar a mostrarse, y el histórico completo se construye en las semanas siguientes.

¿Necesito ser programador para usarla?

No. Los informes principales (Rendimiento, Cobertura, Experiencia) están pensados para leerse sin conocimientos técnicos. La parte técnica —interpretar errores y corregirlos— es donde conviene apoyo especializado.

¿Trabajáis con pymes en Galicia o podéis gestionarnos Search Console?

Sí, es parte de nuestro servicio de SEO local: configuración, auditoría y seguimiento mensual de Search Console incluidos, adaptado al tamaño de tu negocio.

¿Quieres que revisemos juntos tu Search Console?

Si después de leer esto te has quedado con la duda de qué está pasando en tu propia web, no lo dejes para «cuando tengas tiempo» — cada semana que pasa sin mirarlo es una semana de datos y oportunidades que no recuperas.

Escríbeme ahora por WhatsApp y te digo, sin compromiso, qué está viendo Google de tu web ahora mismo. Y si has llegado hasta aquí te mereces un pequeño tip: No te olvides de Bing Webmaster Tools. Eso quedará para otra publicación. Hoy no, igual mañana.

Cómo las empresas adaptan hoy su estrategia digital

Llevo catorce años viendo cómo las empresas cambian de estrategia digital cada vez que Google estornuda. La diferencia es que esta vez el cambio no viene de un algoritmo: viene de que el usuario ha cambiado de sitio. Y muchas pymes siguen midiendo el éxito con la vara de 2019.

Te cuento qué están haciendo distinto las empresas que sí están notando resultados, y qué de todo eso puedes aplicar tú sin montar un departamento de marketing.

estrategia digital ricardotero

El primer cambio: la visibilidad ya no se mide en posiciones

Durante años, el objetivo era claro: sal en el top 3 y llévate el clic. Hoy ese clic se lo lleva cada vez más un resumen generado por IA, un carrusel de vídeos o un bloque de reseñas que responde antes de que el usuario baje.

Las empresas que se han adaptado no están peleando por recuperar ese clic. Están haciendo otra cosa:

  • Aparecer en la respuesta, aunque no haya visita. Ser la marca que se cita es un activo, aunque no lo veas en Analytics.
  • Optimizar para la consulta larga y concreta, esa que la IA no resuelve bien porque necesita contexto local, precio real o disponibilidad.
  • Medir por conversaciones iniciadas, no por sesiones. Un formulario, un WhatsApp o una llamada valen más que 3.000 visitas de curiosos.

Si tu informe mensual sigue empezando por «hemos subido dos posiciones», tienes un problema de foco, no de posicionamiento.

El segundo cambio: del volumen de contenido al criterio

La barra libre de contenido generado se acabó rápido. Cuando cualquiera puede publicar veinte artículos al día, publicar veinte artículos al día deja de ser una ventaja competitiva y pasa a ser ruido.

Lo que sí está funcionando es lo contrario: menos piezas, más profundas y con algo que la máquina no tiene, que es criterio propio. Datos de tus propios clientes, casos reales, precios, errores que has cometido. Eso no se puede generar en masa.

Y aquí hay un matiz que se pasa por alto: el contenido ya no vive solo en tu blog. Las empresas que mejor lo están haciendo reparten sus mensajes entre su web, medios especializados y comunidades donde ya está su público. Publicaciones de negocio como Tiempo de Negocios se han convertido en punto de referencia para pymes que buscan entender tendencias antes de tomar decisiones de inversión, y estar presente en ese tipo de contextos aporta algo que tu web sola no consigue: contexto y autoridad delante de alguien que aún no te conoce.

Traducido a tu escala: una pieza buena al mes en tu web, más presencia puntual donde ya hay audiencia, rinde más que cuatro posts genéricos que no lee nadie.

El tercer cambio: los datos propios son el nuevo activo

Con las cookies de terceros en retirada y los costes publicitarios subiendo, las empresas están rescatando algo muy poco glamuroso: su base de datos.

Lo que veo funcionar en negocios pequeños:

  • Un CRM aunque sea básico. Saber de dónde vino cada cliente, cuánto tardó en decidirse y cuánto factura. Sin eso, cualquier decisión de inversión es a ciegas.
  • Atribución honesta. Marcar el origen de cada lead, incluidos los que llegan por WhatsApp o teléfono. Es donde más se pierde información y donde más dinero se decide mal.
  • Listas propias. Email y WhatsApp Business son canales que no dependen de que una plataforma cambie las reglas mañana.

Una empresa que sabe que su cliente medio vale 1.800 euros puede permitirse pagar 90 euros por un lead. La que no lo sabe, se asusta con 30 y no invierte. Ese es todo el secreto de por qué unas crecen y otras se estancan.

El cuarto cambio: automatizar lo aburrido, no lo importante

La automatización que está dando resultado no es la que escribe por ti. Es la que quita fricción a procesos que ya funcionaban mal a mano:

  • Respuesta automática al lead en menos de cinco minutos, que es donde se gana o se pierde la mayoría de las oportunidades.
  • Recordatorios de cita y seguimiento posventa.
  • Petición de reseña justo después de entregar el trabajo.
  • Informes que se generan solos en lugar de robarte medio día al mes.

Automatizar la relación con el cliente suele salir caro. Automatizar la logística de esa relación es de las mejores inversiones que puede hacer una pyme.

El quinto cambio: lo local vuelve a pesar

Cuanto más genérica es la respuesta que da la IA, más valor tiene lo que es imposible de generalizar: que estés a diez minutos, que abras los sábados, que tengas 140 reseñas reales.

Por eso la ficha de Google Business Profile ha pasado de ser un trámite a ser, en muchos negocios de servicios, la principal fuente de clientes. Categorías bien elegidas, fotos actualizadas, publicaciones periódicas y respuesta a todas las reseñas. Es trabajo de media hora semanal y sigue siendo lo más rentable que puede hacer un negocio local.

Qué haría yo si tuviera que empezar mañana

Sin presupuesto grande y con poco tiempo, este es el orden que tiene sentido:

  1. Mide bien antes de invertir más. Origen de cada contacto y valor medio de cliente. Dos semanas de trabajo, impacto permanente.
  2. Arregla la ficha local. Es lo que antes se convierte en llamadas.
  3. Revisa tus cinco páginas de servicio. Que expliquen precio, proceso y a quién van dirigidas. La mayoría de webs pierden ahí, no en el blog.
  4. Publica menos y mejor. Una pieza al mes con criterio propio.
  5. Automatiza la respuesta al lead. Cinco minutos o menos.

Adaptar la estrategia digital no significa cambiar de herramientas cada seis meses. Significa dejar de perseguir métricas que ya no explican nada y volver a mirar lo que siempre decidió si un negocio funciona: cuánta gente te contacta, cuánto te cuesta y cuánto te deja.

Si quieres que le eche un vistazo a cómo está tu caso concreto, escríbeme por WhatsApp y lo vemos sin compromiso.

Herramientas de texto para redes sociales: 5 gratis (2026)

Si has llegado hasta aquí buscando la herramienta de Vilma Núñez para crear textos o cualquier otra que te permita escribir en negrita, cursiva o con fuentes especiales en Instagram, LinkedIn o X, estás en el sitio correcto. Te dejo abajo las cinco mejores, comparadas y sin rodeos.

Escribí la primera versión de este artículo en 2019, cuando un cliente me preguntó cómo destacar ciertas palabras en sus publicaciones de Facebook. Siete años después sigue siendo una de las dudas más recurrentes, así que lo he puesto al día con las herramientas que realmente funcionan hoy. (Y sí, sigo apareciendo en Google cuando buscas esto, cosa que me sigue molando).

Lo mejor es que igual apareces tú también. Nota para mí – (Ya me molaba).

Por qué las redes sociales no te dejan poner negritas

Instagram, Facebook, X, LinkedIn y TikTok no incluyen editor de texto enriquecido. No hay botón de negrita. Punto.

El truco que usan todas las herramientas de esta lista es el mismo: caracteres Unicode. En lugar de aplicar un formato, sustituyen cada letra por un símbolo Unicode que parece una letra en negrita o cursiva. Como Unicode es un estándar universal, esos caracteres se ven igual en cualquier dispositivo y plataforma.

Esto tiene una implicación que casi nadie menciona y que te explico más abajo, en la sección de accesibilidad. Léela antes de llenar tu perfil de LinkedIn de letras decorativas.

Comparativa rápida de las 5 herramientas

Herramienta Mejor para Estilos Registro
Vilma Núñez Empezar rápido, en español Básicos No
YayText Negritas y cursivas fiables Medios No
Character Calculator Variedad y contador de caracteres Muchos No
LingoJam Estilos experimentales Muchos No
Cool Symbol Símbolos y separadores Símbolos No

Las 5 herramientas, una por una

1. La herramienta de textos de Vilma Núñez

Vilma Núñez, una de las personas más influyentes del marketing digital y el social media en español, tiene un generador gratuito de textos Unicode que probablemente sea el más conocido del ecosistema hispanohablante. Es gratuito, no pide registro y va directo al grano: escribes, eliges estilo, copias.

Cuándo usarla: cuando quieres negritas o cursivas para un post y no necesitas complicarte. Interfaz en español, cero fricción.

Su límite: el catálogo de estilos es más reducido que el de las alternativas internacionales. Si buscas algo más allá de lo básico, sigue leyendo.

herramienta para crear textos originales con Vilma Nuñez

2. YayText – La clásica que sigo usando

YayText es la que llevo utilizando desde antes de escribir este artículo por primera vez. Su fuerte es la fiabilidad: las negritas y cursivas que genera se renderizan correctamente en prácticamente cualquier plataforma, que no es algo que puedas dar por hecho con todos los generadores.

Solo tienes que escribir tu texto en el campo habilitado, elegir el estilo que más te guste, copiarlo y pegarlo directamente en tus redes sociales. Así de simple.

Cuándo usarla: para copy profesional en LinkedIn, donde una letra que se ve como un cuadrado roto te cuesta credibilidad.

yaytext crear textos originales

3. Character Calculator – Variedad y control de caracteres

Character Calculator es la que uso cuando necesito variedad. Tiene decenas de estilos: cursivas elegantes, letras en círculos, versalitas, estilos retro, texto tachado, subrayado y muchos más.

Lo que la diferencia del resto es que integra un contador de caracteres, y eso resuelve un problema real: el título de Instagram admite 30 caracteres, la bio 150, un tuit 280. Cuando escribes con Unicode es fácil pasarte sin darte cuenta, y esta herramienta te lo cuenta mientras editas.

Cuándo usarla:

  • Bios de Instagram y TikTok donde el límite de caracteres aprieta
  • Destacar títulos o llamadas a la acción dentro de un post largo
  • Crear nombres de usuario únicos para juegos o plataformas
  • Darle personalidad a tus mensajes en WhatsApp o Discord
  • Cuando los estilos básicos ya te aburren

textos originales para redes sociales

4. LingoJam – Para los experimentos

LingoJam tira más hacia lo experimental: texto al revés, glitch, alfabetos raros. Es la opción divertida más que la profesional.

Cuándo usarla: contenido informal, cuentas de humor, memes. No la uses en LinkedIn salvo que sepas muy bien lo que haces.

5. Cool Symbol – Símbolos sueltos

Cool Symbol no genera fuentes, genera símbolos: flechas, estrellas, marcos, separadores. Muy útil para maquetar visualmente un post largo sin recurrir solo a emojis.

Cuándo usarla: separadores entre bloques, viñetas personalizadas, listas en la bio.

Lo que casi nadie te cuenta sobre el texto Unicode

Aquí viene la parte que me interesa que leas, porque es donde la mayoría de artículos sobre esto se quedan cortos.

Los lectores de pantalla no lo leen bien. Un usuario ciego con NVDA o VoiceOver no oirá «oferta especial» en negrita: oirá una ristra de nombres de caracteres matemáticos, o directamente silencio. Estás excluyendo activamente a parte de tu audiencia.

Los buscadores no lo indexan como texto normal. Si pones tu palabra clave principal en Unicode decorativo en la bio o en un post, para efectos de búsqueda esa palabra no existe.

Puede penalizarte en alcance. LinkedIn e Instagram usan el texto del post para clasificar el contenido y decidir a quién mostrárselo. Si el algoritmo no entiende tu copy, no sabe a quién le interesa.

Con esto no te digo que no lo uses. Te digo que lo uses como acento, no como base.

Dónde sí tiene sentido:

  • Una palabra o una frase corta destacada
  • Un separador visual entre bloques
  • El nombre de usuario o un elemento decorativo de la bio

Dónde nunca:

  • El post entero
  • Tu propuesta de valor
  • Tus palabras clave
  • Tu llamada a la acción principal

Consejos para usar textos originales en 2026

No abuses de los estilos. Un texto completamente decorado puede ser difícil de leer y dar aspecto poco profesional. Usa los estilos especiales para destacar palabras clave, títulos o llamadas a la acción específicas.

Uno o dos estilos, no siete. Un post con cinco tipografías distintas parece spam. Elige un estilo destacado y sé consistente en toda tu cuenta.

Adapta a la plataforma. LinkedIn tolera negritas discretas. Instagram admite más juego. X, con el límite de caracteres, mejor déjalo limpio.

Prueba antes de publicar. Escribe el post, guárdalo como borrador y míralo en móvil y escritorio. Algunos caracteres se rompen en Android pero no en iOS.

Prueba y mide resultados. Como siempre digo: experimenta, observa qué funciona mejor con tu audiencia y ajusta tu estrategia. Compara el rendimiento de posts con y sin formato durante un mes. Si no hay diferencia en engagement, te estás complicando para nada.

Mantén la coherencia con tu marca. Si tienes una identidad visual definida, elige estilos de texto que complementen esa estética, no que choquen con ella.

El toque personal marca la diferencia

Las herramientas son todas gratis y hacen básicamente lo mismo. Si quieres ir rápido y en español, la de Vilma Núñez. Si necesitas fiabilidad, YayText. Si quieres variedad y controlar el límite de caracteres, Character Calculator.

Pero la herramienta es lo de menos. En un mundo donde todos tenemos acceso a las mismas herramientas, lo que realmente marca la diferencia es cómo las usas. Las negritas ayudan a que un post se lea; no hacen que merezca la pena leerse.

Así que ya sabes: investiga, prueba estas herramientas y si te gustan, compártelas. Yo seguiré haciéndolo por aquí.

Y si no tienes tiempo para todo esto, siempre puedes contactar conmigo. Para eso estoy, ¿no?

Igual te puede interesar este artículo:

Proyectos. Sois la hostia

Durante estos años he colaborado y participado en diferentes proyectos. De todos ellos, me quedo con la satisfacción de haberlo intentado.

Y como siempre digo. Crea textos originales, investiga, prueba y si te gusta compártelo. Así que seré yo el primero que lo compartirá….

crear textos originales

De 7 a 175 clics diarios con un directorio de 40.456 fichas

Caso práctico de SEO con datos reales de Google Search Console

De 7 a 175 clics diarios: así posicioné un directorio de 40.456 fichas en Google

17.200 clics, 311.000 impresiones, un CTR medio del 5,5 % y una posición media de 9,2.

Estos son los datos reales de Google Search Console desde que puse en marcha el directorio a finales de marzo.

Nada de estimaciones de herramientas SEO. Nada de gráficas hechas para que todo parezca más bonito. Nada de calcular el tráfico multiplicando palabras clave por volúmenes de búsqueda que después vete tú a saber si existen.

Datos de Google Search Console.

El proyecto empezó prácticamente desde cero. A finales de marzo apenas recibía 7 clics diarios. Durante abril la media subió hasta los 33 clics al día y, unos meses después, el directorio se mueve alrededor de los 175 clics diarios, con jornadas que han llegado a superar los 250.

directorio de asociaciones

Todo esto con 40.456 fichas, sin montar una campaña de backlinks, sin invertir en Google Ads y sin utilizar WordPress.

Sí, ya sé que yo hago muchísimas páginas con WordPress. No me he dado un golpe en la cabeza ni he decidido renegar de todo lo que llevo haciendo durante años. Simplemente, para este proyecto concreto, necesitaba otra cosa.

Y la hice.

A pelo, con PHP, MySQL, muchas pruebas, unas cuantas meteduras de pata y bastantes horas mirando Google Search Console como quien mira la clasificación de su equipo después de cada jornada.

Más o menos.

Aunque aquí, por suerte, la gráfica ha ido subiendo.

directorio asociacions galicia

Evolución orgánica del directorio desde finales de marzo: 17.200 clics, 311.000 impresiones, un CTR medio del 5,5 % y una posición media de 9,2. Fuente: Google Search Console.

El número importante no son los 17.200 clics

Los 17.200 clics quedan muy bien en el título. Para qué nos vamos a engañar.

También están muy bien las 311.000 impresiones. Son números suficientemente grandes como para llamar la atención y demostrar que Google está enseñando las páginas del directorio.

Pero el dato que más me interesa es otro.

Pasar de 7 clics al día a 175.

Porque 17.200 clics acumulados pueden parecer muchos o pocos dependiendo del proyecto, del tiempo, del sector y de lo que quieras vender. La curva, sin embargo, cuenta una historia mucho más clara.

A finales de marzo, Google apenas conocía el directorio.

En abril empezó a rastrearlo, entenderlo y enseñar algunas páginas. La media se situó alrededor de los 33 clics diarios.

Después llegaron más fichas indexadas, más consultas, más impresiones y también más errores que tuve que ir corrigiendo. La gráfica fue creciendo hasta alcanzar el nivel actual, alrededor de los 175 clics diarios, con picos de 250.

No hubo un día mágico en el que Google dijese: «Ricardo, me caes bien, te voy a mandar tráfico».

Ojalá funcionase así. Le invitaba a unas cañas al algoritmo y arreglado.

Lo que hubo fue una suma de decisiones: elegir bien el proyecto, organizar los datos, crear una arquitectura que pudiese crecer, generar páginas útiles, revisar lo que aparecía en Google y corregir todo aquello que no funcionaba como esperaba.

SEO, básicamente.

No el SEO de darle a un botón verde en un plugin y pensar que ya está todo hecho. El otro. El de mirar, probar, equivocarse, cambiar cosas y esperar a que Google vuelva a pasar.

El divertido. A veces. Porque no te voy a negar que he tenido muchos mensajes de quítame mi movil de esa asociación o te denuncio. ¿De verdad que la peña es poco toca huevos?

Había más de 40.000 asociaciones, pero encontrarlas era otra historia

La idea salió de algo bastante sencillo.

En Galicia existen decenas de miles de asociaciones inscritas en un registro público. Asociaciones culturales, deportivas, vecinales, profesionales, juveniles, sociales y de muchos otros tipos.

La información estaba ahí.

El problema era cómo acceder a ella.

Una cosa es que unos datos sean públicos y otra muy distinta que resulten útiles para una persona normal. Alguien que busca una asociación no quiere pelearse con un registro administrativo, interpretar campos extraños o descargar un documento enorme para localizar una entidad.

Quiere escribir un nombre, unas siglas, una actividad o un municipio y encontrar una respuesta.

Rapidito, que nadie tiene todo el día.

Ahí estaba el hueco.

No tuve que inventar una demanda ni convencer a la gente de que buscase asociaciones. Las búsquedas ya existían. Lo que faltaba era ofrecer una respuesta mejor organizada.

Este punto me parece importante porque muchas veces, cuando se habla de crear proyectos SEO, todo empieza al revés.

Primero se piensa en el nicho, después en cómo sacar miles de palabras clave y, por último, en qué contenido se puede fabricar para ocupar esas búsquedas.

Aquí el orden fue otro.

Primero había una información real y útil.

Después apareció el problema: esa información no estaba preparada para el usuario final.

Y finalmente construí una solución que podía ser entendida por las personas y, de paso, por los buscadores. Y cuidado, en gallego, saliendo de mi zona de confort y pidiéndole al amigo ChatIA que se sacase el CELGA.

Que Google la entienda es importante. Que la persona que entra encuentre lo que estaba buscando lo es mucho más.

Porque si montas 40.000 páginas que no sirven para nada, no tienes un directorio. Tienes un montón de URLs esperando a que Google decida ignorarlas.

El SEO programático no consiste en cambiar tres palabras

Podemos llamarlo directorio, base de datos pública, proyecto SEO programático o invento de Ricardo para complicarse la vida durante unos cuantos meses. Todo vale.

Lo que no vale es pensar que el SEO programático consiste en crear una plantilla, cambiar el nombre de una localidad y publicar 40.000 páginas prácticamente iguales. Eso se puede hacer.

Otra cuestión es que funcione.

Cada ficha tenía que responder a una entidad concreta. Debía incluir su nombre, sus siglas cuando existiesen, el municipio, el tipo de asociación y los datos disponibles en el registro. También necesitaba una URL identificable, un título pensado para la búsqueda, una descripción útil, enlaces internos y una estructura que no se viniese abajo cuando el número de páginas creciese.

Al principio parece fácil.

Tienes una base de datos, haces una consulta y muestras los campos.

  • Nombre: el que venga en la base de datos.
  • Municipio: el que venga en la base de datos.
  • Tipo: el que venga en la base de datos.

Fin.

Pero los datos reales nunca son tan bonitos.

Hay nombres escritos completamente en mayúsculas. Siglas que aparecen dentro de la denominación, al final o en otro campo. Municipios con formatos diferentes. Campos vacíos. Denominaciones larguísimas que parecen redactadas por alguien que cobraba por palabra.

Y todo eso termina afectando a cómo se presenta una ficha en Google.

Una base de datos no entiende de intención de búsqueda. Solo guarda datos.

Mi trabajo era convertir esos datos en páginas que tuviesen sentido.

Por qué no utilicé WordPress

WordPress me da de comer.

Lo utilizo en muchos proyectos, conozco bien sus ventajas y, acompañado de las herramientas adecuadas, permite crear páginas muy buenas. No tengo ninguna necesidad de participar en esa guerra absurda de «WordPress sí» o «WordPress no». Cada proyecto necesita sus herramientas.

Para este directorio decidí trabajar directamente con PHP y MySQL.

Tenía más de 40.000 fichas y quería controlar hasta el último detalle de cómo se generaban:

  • Las consultas a la base de datos.
  • Las URLs.
  • Los títulos.
  • Las metadescripciones.
  • Los textos.
  • Los datos estructurados.
  • Los enlaces entre fichas.
  • Los mapas del sitio.
  • Las actualizaciones masivas.
  • La velocidad de carga.

Podía haber montado tipos de contenido personalizados, campos adicionales, plantillas y varios procesos de importación dentro de WordPress. Pero no necesitaba un gestor de contenidos generalista. Necesitaba una aplicación muy concreta que leyese datos, construyese fichas y respondiese rápido. PHP y MySQL me permitían hacerlo sin capas que no aportaban nada al objetivo principal.

También me obligaban a responsabilizarme de todo.

Cuando trabajas con WordPress hay muchas cosas que ya vienen resueltas. Puedes instalar una herramienta para el sitemap, otra para los títulos, otra para los datos estructurados y otra para gestionar redirecciones. Cuando lo haces a pelo, no puedes echarle la culpa al plugin.

Bueno, puedes, pero estarías hablando solo.

Aquí cada error de una columna, cada título mal generado y cada URL demasiado larga era mío. Eso complica el desarrollo, pero también ofrece un control absoluto para corregir miles de páginas de una vez.

Si cambiaba una regla, podía aplicarla sobre las 40.456 fichas sin tener que editar una por una. Menos mal. Todavía estaría con la ficha 327.

La arquitectura tenía que servir para hoy y para dentro de unos meses

Una URL no debería depender de que a Google le guste más o menos una palabra concreta. Tiene que ayudar a identificar el contenido y mantenerse estable.

En un directorio grande, además, la arquitectura es una de esas cosas que conviene pensar antes de publicar miles de páginas.

Cambiar una URL es fácil.

Cambiar 40.000 y gestionar todas sus redirecciones ya tiene bastante menos gracia.

Mi primera preocupación fue que cada asociación pudiese disponer de una ficha identificable. El nombre era una pieza evidente, pero no siempre suficiente. Hay entidades con denominaciones parecidas y otras cuyo nombre completo resulta imposible de recordar.

El municipio ayudaba a aportar contexto.

Las siglas eran todavía más interesantes.

Muchas personas no buscan la denominación oficial completa de una asociación. Buscan las tres, cuatro o cinco letras con las que la conocen.

Si una entidad se llama «Asociación Cultural Recreativa de Amigos de No Sé Qué Lugar», puede que nadie escriba todo eso en Google. Probablemente buscará sus siglas o una versión bastante más corta.

Por eso la arquitectura no podía limitarse a reproducir literalmente el registro.

Tenía que acercarse a cómo busca una persona.

También necesitaba páginas de agrupación que permitiesen navegar por municipios, categorías y otros criterios disponibles. No solo para repartir autoridad mediante enlaces internos, sino para evitar que las fichas quedasen abandonadas en algún rincón del directorio.

Una página a la que no llega ningún enlace interno existe técnicamente, pero se lo estamos poniendo bastante difícil a Google y también al usuario.

Si construyes una ciudad con 40.000 casas y no haces carreteras, no tienes una ciudad. Tienes un problema.

La primera versión de las URLs no fue precisamente perfecta

Algunas de las primeras URLs eran demasiado largas. Y siguen siendo.

Había nombres de asociaciones que ocupaban medio testamento y la URL reproducía demasiado contenido. Para empeorar las cosas, las siglas podían terminar al final, escondidas después de una sucesión de palabras que nadie iba a escribir.

Técnicamente la ficha funcionaba.

Desde el punto de vista de la búsqueda, no era la mejor decisión.

Si el elemento que reconoce el usuario son las siglas, no tiene demasiado sentido enterrarlas.

Fui ajustando la generación de los slugs para reducir ruido, mejorar la lectura y dar prioridad a los términos verdaderamente identificativos. No se trata de creer que una URL corta va a disparar el posicionamiento por arte de magia. Se trata de construir una dirección limpia, comprensible y estable.

En SEO hay muchas mejoras que por separado parecen pequeñas. El problema aparece cuando tienes veinte pequeñas decisiones mal resueltas en 40.000 páginas. Ahí ya no son tan pequeñas.

Títulos y metadescripciones: el error que me estaba costando clics

Este fue uno de los momentos más interesantes del proyecto.

Google ya estaba mostrando varias fichas. Algunas aparecían en posiciones situadas aproximadamente entre la quinta y la octava. No eran malas posiciones.

De hecho, para un proyecto nuevo, sin una estrategia de enlaces y con miles de páginas recién publicadas, eran bastante interesantes.

Pero había un problema.

Algunas consultas acumulaban impresiones y mantenían un CTR del 0 %. Google enseñaba el resultado, pero nadie hacía clic.

Podía sentarme a esperar una posición mejor. También podía culpar a Google, a la competencia, a la inteligencia artificial o a Manolo el del bombo por no haber ido al Mundial.

Preferí abrir las páginas y revisar lo que estaba ocurriendo. El problema estaba en los títulos y las metadescripciones.

Había nombres de columna incorrectos en el sistema que generaba parte de esa información. Como consecuencia, algunos títulos no utilizaban los datos como debían y las descripciones terminaban siendo demasiado genéricas. La ficha podía contener la información correcta, pero el resultado que veía el usuario en Google no la comunicaba bien.

Y eso es un problema enorme.

Antes de entrar en tu web, el usuario solo dispone de unas pocas señales: el título, la URL, la descripción y, en determinados casos, algún elemento adicional. Si esas señales no le permiten reconocer la entidad que busca, seguirá bajando.

No le importa que tu base de datos sea maravillosa. No la ha visto.

Cambié el formato de los nombres

Uno de los primeros ajustes fue dejar de mostrar determinadas denominaciones tal como llegaban desde el registro.

UN NOMBRE COMPLETAMENTE ESCRITO EN MAYÚSCULAS puede resultar habitual en una base de datos administrativa, pero no es la forma más agradable de presentar una entidad en una página o en un resultado de búsqueda.

Normalicé los nombres al formato título. Parece un detalle. Multiplicado por más de 40.000 fichas, ya no lo es.

El nombre se leía mejor y el resultado parecía una página preparada para una persona, no una fila exportada desde una hoja de cálculo de 1998.

Después añadí el municipio al título cuando aportaba contexto.

Una asociación puede compartir nombre o tener una denominación muy parecida a otra. El municipio ayuda al usuario a confirmar que está entrando en la ficha correcta.

Además, conecta con una forma de buscar bastante habitual:

  • Nombre de asociación + municipio.
  • Siglas + municipio.
  • Tipo de asociación + localidad.

No estoy intentando meter palabras clave con calzador. Estoy mostrando la información que la persona necesita para decidir si ese resultado es el suyo. Hay una diferencia.

Las siglas tenían que aparecer al principio

Este ajuste fue todavía más claro.

Si una asociación es conocida por sus siglas, esas siglas deben estar en un lugar visible.No al final de un título que Google puede cortar.

No después de una denominación de doce palabras. No escondidas en una descripción genérica.

Al principio.

Empecé a priorizar las siglas en los títulos cuando estaban disponibles y eran relevantes.

La lógica es sencilla: si el usuario escribe esas letras, debe reconocerlas de inmediato en el resultado.

Es uno de esos cambios que cualquier cliente entiende sin que tengamos que sacar una presentación de 80 diapositivas.

Antes:

Asociación Cultural Recreativa y Deportiva de Amigos de… – Directorio de asociaciones

Después:

ACRD – Asociación Cultural Recreativa… en Pontevedra

El segundo resultado permite reconocer antes la entidad y añade una referencia geográfica.

No hace falta ser ingeniero de Google para entender cuál de los dos puede recibir más clics.

directorio asociacions galicia 1

La posición no lo explica todo

Durante años hemos resumido demasiado el SEO con una frase:

«Quiero salir primero en Google».

Claro. Y yo quiero trabajar cuatro horas a la semana desde una playa de las Maldivas.

La posición importa muchísimo, pero no trabaja sola.

Una página en posición seis con un título preciso puede conseguir clics. Otra en esa misma posición, con un resultado confuso, puede no recibir ninguno.

Search Console me permitió localizar ese segundo caso.

Las impresiones confirmaban que Google consideraba relevante la ficha.

La posición demostraba que estaba compitiendo.

El CTR indicaba que el usuario no encontraba suficientes motivos para entrar.

Esa combinación de datos es oro.

Si solo hubiese mirado el número total de clics, el problema habría quedado escondido dentro del crecimiento general.

Como el proyecto estaba subiendo, era muy fácil darlo todo por bueno.

Pero una gráfica ascendente también puede ocultar errores.

Que algo crezca no significa que esté completamente optimizado. Significa que estás haciendo suficientes cosas bien como para crecer.

Todavía pueden quedar muchas por mejorar. Y quedan.

Generar 40.000 descripciones sin escribir 40.000 veces lo mismo

Aquí entra la inteligencia artificial. No para pulsar un botón y pedirle que me monte un negocio mientras yo me tomo un mojito en una playa de las Maldivas.

Para acelerar una parte concreta del trabajo.

Cada ficha necesitaba una descripción comprensible basada en los datos disponibles. Escribir manualmente más de 40.000 textos no era una opción realista.

Tampoco quería limitarme a una frase idéntica en la que solo cambiase el nombre:

Esta es la ficha de [NOMBRE], una asociación situada en [MUNICIPIO].

Eso no es una descripción. Es combinar correspondencia.

Utilicé inteligencia artificial para ayudar a generar textos a partir de los campos disponibles, con reglas y plantillas controladas.

El matiz de «controladas» es importante.

Si le das libertad completa a una IA para redactar sobre una asociación de la que solo conoces el nombre, el municipio y la categoría, puede empezar a rellenar huecos. Y las inteligencias artificiales rellenan huecos con mucha seguridad. Aunque se lo estén inventando.

No podía afirmar actividades, horarios, servicios o historias que no apareciesen en los datos de origen. El texto tenía que mejorar la lectura sin fabricar información.

La IA servía para transformar y organizar los datos, no para convertir cada asociación en protagonista de una película. También fue necesario revisar formatos, controlar repeticiones y evitar que todas las páginas sonasen exactamente igual.

Automatizar no significa olvidarse. Significa cambiar el tipo de trabajo.

En lugar de escribir 40.000 descripciones, trabajas en las instrucciones, compruebas muestras, localizas errores y corriges las reglas que afectan a todo el conjunto.

El intento de generar contenido con JavaScript que no salió bien

Una de las primeras ideas fue generar parte de las descripciones mediante JavaScript en el navegador. Sobre el papel parecía una solución cómoda.

La página cargaba, el código tomaba los datos y construía el texto. El usuario podía verlo.

El problema fue que Google no estaba reflejando ese contenido como yo esperaba. Google puede procesar JavaScript, por supuesto. Pero una cosa es que pueda hacerlo y otra que debamos complicarle el trabajo sin necesidad.

En este proyecto no tenía sentido depender de una segunda fase de renderizado para mostrar información esencial de la ficha. Si el contenido es importante, prefiero entregarlo en el HTML desde el servidor.

Así que cambié el proceso.

Las descripciones pasaron a generarse en el servidor y quedaron disponibles desde la primera respuesta de la página. Más simple para el navegador. Más claro para los rastreadores. Más fácil de revisar.

Y una preocupación menos para mí.

La lección no es que JavaScript sea malo para el SEO. Eso sería una simplificación absurda. La lección es que no debes añadir complejidad técnica si no te aporta una ventaja real.

A veces nos emocionamos buscando una solución muy moderna para un problema que PHP lleva resolviendo tranquilamente desde hace años.

Los datos estructurados tampoco son polvos mágicos

Cada ficha incorpora datos estructurados para describir mejor su contenido.

Trabajé con marcado de tipo Organization y con información estructurada para las preguntas frecuentes mediante FAQPage.

La idea era ofrecer a los buscadores un contexto más explícito: qué entidad aparece en la página, qué nombre tiene, dónde se localiza y qué preguntas responde la ficha.

Esto no garantiza una posición determinada.

Tampoco significa que Google vaya a mostrar siempre un resultado enriquecido. De hecho, la visibilidad de determinados formatos FAQ está bastante limitada.

El marcado estructurado sirve para ayudar a interpretar el contenido, no para sobornar al algoritmo.

Aun así, en un proyecto con decenas de miles de entidades, me parecía lógico acompañar el HTML visible de una capa de información que describiese cada ficha de forma coherente.

La parte complicada no era escribir un bloque JSON.

Era asegurar que los datos incluidos coincidiesen con lo que se mostraba en la página.

Si el nombre visible dice una cosa y el marcado otra, no estamos ayudando demasiado.

Volvemos al mismo punto: cuando trabajas a escala, la coherencia importa.

Un pequeño fallo en una plantilla se convierte en un pequeño fallo repetido 40.000 veces.

El sitemap con 40.456 fichas no podía ser una ocurrencia de última hora

Google necesita descubrir las páginas.

Los enlaces internos ayudan. Los mapas del sitio también.

Pero enviar miles de URLs en un sitemap no obliga a Google a indexarlas.

Esto conviene repetirlo porque todavía existe la idea de que subir un sitemap es como entregar una orden:

«Aquí tienes mis 40.000 páginas. Me las indexas para mañana, por favor».

No funciona así.

El sitemap informa.

Google decide qué rastrea, cuándo lo hace y qué termina incorporando a su índice.

Por eso la indexación tenía que observarse como un proceso, no como un interruptor.

Fui revisando qué páginas se descubrían, cuáles conseguían impresiones y dónde aparecían patrones problemáticos.

También necesitaba que las fichas pudiesen encontrarse mediante la propia navegación del directorio. Depender únicamente del sitemap habría sido dejar una parte importante del proyecto en manos de un archivo XML.

Las categorías, los municipios y las relaciones internas ayudan a construir caminos.

Al usuario le permiten seguir navegando.

A Google le permiten entender cómo se organiza el conjunto.

Y a mí me permiten dormir algo mejor.

Publicar 40.000 fichas no significa que las 40.000 vayan a funcionar igual

Dentro de un directorio hay páginas con búsquedas claras y otras con una demanda mínima.

Algunas asociaciones son conocidas por sus siglas. Otras tienen nombres que nadie recuerda. Algunas operan en municipios con más búsquedas y otras responden a consultas muy concretas.

No esperaba que todas las fichas recibiesen el mismo tráfico.

Eso no tendría ningún sentido.

La ventaja del conjunto está en sumar miles de búsquedas pequeñas.

Una ficha puede conseguir pocos clics al mes. Otra puede recibirlos cada día. Muchas apenas aparecerán durante una temporada y empezarán a moverse más adelante.

Esto es lo que me gusta del modelo.

No depende de apostar todo a una palabra clave enorme.

Se construye sobre miles de consultas específicas, muchas de ellas con una intención muy clara.

Alguien que busca el nombre exacto de una asociación no está navegando por aburrimiento. Quiere encontrarla, comprobar dónde está o acceder a sus datos.

Ese tráfico puede no ser espectacular cuando analizamos una sola consulta.

Cuando tienes 40.456 fichas, la suma empieza a ponerse interesante.

Los famosos long tails, que queda mucho mejor que decir búsquedas largas y específicas. ¡Dónde va a parar!

De 7 clics diarios a 33 durante abril

Los primeros días fueron, como ocurre en casi cualquier proyecto nuevo, bastante discretos.

Siete clics al día.

No parece una cifra para montar una fiesta. Pero esos primeros clics confirmaban varias cosas: Google había descubierto páginas, algunas empezaban a posicionarse y había personas buscando la información que estaba publicando.

Durante abril, la media subió hasta unos 33 clics diarios.

Ese salto ya permitía ver que no se trataba de dos búsquedas aisladas. La arquitectura empezaba a funcionar.

Google rastreaba más fichas. Las impresiones crecían.

Aparecían consultas que no había previsto exactamente, pero que encajaban con los datos del directorio.

Esto también es importante.

Un análisis inicial puede darte una orientación, pero Search Console termina enseñándote cómo busca la gente de verdad. No cómo dice una herramienta que debería buscar.

Cómo busca.

Con nombres incompletos, siglas, faltas de ortografía, municipios, versiones abreviadas y combinaciones que a veces solo entiende la persona que las ha escrito.

Ese material fue ayudándome a ajustar títulos, descripciones y prioridades.

Llegar a 175 clics diarios no fue una subida limpia

La gráfica crece, pero no es una línea recta.

Hay picos.

Hay caídas.

Hay días mejores y días peores.

La última fecha de una captura de Search Console puede estar incompleta y parecer una caída dramática cuando simplemente faltan datos por procesar.

También cambian los días de la semana, el comportamiento de búsqueda, el ritmo de rastreo y la cantidad de páginas que Google decide mostrar.

Por eso intento no volverme loco con cada movimiento diario. Digo intento.

Cuando es un proyecto propio, acabas entrando en Search Console más veces de las necesarias. Sabes que los datos no van a cambiar cada cinco minutos, pero entras igual.

Actualmente el directorio se mueve alrededor de los 175 clics diarios, con picos que han alcanzado los 250.

La media completa desde el lanzamiento es inferior porque incluye las primeras semanas, cuando el tráfico era muy pequeño.

No quiero mezclar los dos datos.

Los 175 clics representan el ritmo reciente.

Los 17.200 son el acumulado que muestra la captura desde finales de marzo.

Y los 311.000 corresponden a las impresiones obtenidas durante ese mismo periodo.

Así se cuentan resultados reales.

Sin convertir una media reciente en tráfico mensual y sin multiplicar cifras para que el titular parezca más grande. No hace falta.

La curva ya habla bastante bien por sí sola.

Un CTR del 5,5 % con una posición media de 9,2

Este cruce de datos me parece especialmente interesante. El directorio tiene un CTR medio del 5,5 % y una posición media de 9,2.

Una posición media no significa que todas las páginas aparezcan exactamente en el puesto nueve. Es una mezcla de consultas, páginas, dispositivos, ubicaciones y momentos diferentes.

Algunas búsquedas estarán mucho más arriba. Otras bastante más abajo.

Pero el conjunto se mueve alrededor de la primera página, y más de cinco de cada cien impresiones terminan generando un clic. Para un proyecto de estas características y con pocos meses de vida, es un punto de partida que me gusta.

Sobre todo porque ya he detectado margen de mejora.

Las fichas con impresiones y CTR bajo permiten trabajar títulos.

Las consultas cercanas a primera página permiten reforzar contenido y enlaces internos.

Las páginas que reciben tráfico pueden servir para entender qué estructura está funcionando mejor.

Un informe SEO no debería limitarse a enseñar cuatro números verdes. Los números tienen que ayudarte a decidir qué haces después. De lo contrario, tienes una gráfica bonita para mandarle al cliente y poco más. Además, la mayoría no la ven. Se la suda el tráfico, quieren ventas. Yo estoy teniendo más paciencia.

Las 28 fichas destacadas que tuve que retirar

También hubo pruebas relacionadas con la monetización.

Preparé un sistema para destacar asociaciones dentro del directorio y marqué 28 fichas para ver cómo se comportaba el formato.

Visualmente funcionaba.

Las entidades destacadas ganaban presencia y el sistema permitía comprobar cómo encajaría ese producto dentro de la web.

Pero había un problema.

Esas asociaciones no habían contratado el servicio.

Mantenerlas destacadas podía comunicar algo que no era real. Un usuario podía interpretar que existía una relación comercial, que la entidad había reclamado su ficha o que había algún criterio especial detrás de esa posición.

No era así.

Había sido una prueba.

Y una prueba no puede restar credibilidad al proyecto.

Revertí las 28 fichas.

Podía haberlas dejado para que el directorio pareciese más lleno o para enseñar a futuros clientes cómo quedaba el servicio. Pero prefiero que una ficha destacada lo sea cuando exista un motivo real.

La confianza cuesta mucho ganarla y muy poco perderla.

Además, si vas a pedir a una asociación que pague por destacar su ficha, no tiene demasiado sentido regalar exactamente lo mismo a otras 28 sin explicarlo.

No soy un puto mago, pero tampoco quiero ser un trilero.

Cómo quiero monetizar el directorio

El directorio tiene una vía de monetización sencilla.

Las asociaciones pueden reclamar, ampliar o destacar su ficha mediante un plan de 29 euros.

No quiero convertir este artículo en una página de venta del plan. El proyecto debe ser útil aunque ninguna asociación pague.

Esa es la base.

La ficha gratuita permite localizar la entidad y consultar la información disponible. La opción de pago ofrece más control, más visibilidad o más posibilidades para presentar la asociación.

Tiene sentido para entidades que quieran mejorar su presencia online sin construir una web completa desde cero.

También abre la puerta a otros servicios, porque una asociación que empieza reclamando su ficha puede necesitar ayuda con su web, su posicionamiento, sus redes sociales o la forma en que presenta sus actividades.

Pero primero tenía que existir tráfico.

Intentar vender visibilidad dentro de un directorio que no visita nadie sería complicado.

«Paga 29 euros para que tu ficha destaque delante de mis siete usuarios».

No parece el mejor argumento comercial del mundo.

Ahora la situación empieza a ser diferente.

Lo que habría hecho mal si solo pensase en monetizar

Si el objetivo inicial hubiese sido cobrar cuanto antes, probablemente habría llenado la web de botones, planes, fichas destacadas y mensajes comerciales.

También habría corrido el riesgo de olvidar por qué una persona llega al directorio.

No entra para admirar mi modelo de negocio. Entra para encontrar una asociación.

La monetización debe integrarse en esa experiencia sin estropearla.

Primero resuelves la búsqueda. Después puedes ofrecer a la entidad la posibilidad de mejorar su ficha.

Este orden parece evidente, pero muchas páginas lo hacen al revés. Ponen tanta atención en vender que la información útil termina escondida entre llamadas a la acción.

Google tampoco necesita otro catálogo vacío disfrazado de directorio. Necesita páginas que respondan.

Y el usuario, más todavía.

Lo que me ha enseñado este proyecto sobre el SEO

Este directorio me ha recordado algo que digo muchas veces y que no siempre resulta fácil aplicar. El SEO no es una tarea.

No consiste en «hacer el SEO» de una web y marcar una casilla.

La primera versión de los títulos tenía errores.

Las primeras descripciones no funcionaban como esperaba.

Los slugs podían ser demasiado largos.

Las siglas no aparecían donde debían.

El contenido generado mediante JavaScript añadió una complejidad que no necesitaba.

Las fichas destacadas tuvieron que revertirse.

Y, aun así, el proyecto creció.

No porque los errores diesen igual, sino porque podía detectarlos y corregirlos.

Una web no necesita nacer perfecta para empezar a posicionarse.

Necesita una base suficientemente buena, capacidad para medir y ganas de trabajar sobre lo que los datos van enseñando.

Si hubiese esperado a tener resueltas todas las dudas antes de publicar, probablemente seguiría preparando una hoja de cálculo.

Hay un momento en el que tienes que lanzar.

Y otro en el que tienes que dejar de celebrar el lanzamiento y empezar a mirar lo que ocurre.

Ahí comienza el trabajo interesante.

Lo que todavía falta por hacer

Con 17.200 clics y 311.000 impresiones no considero que el proyecto esté terminado. Más bien empieza a ofrecer suficientes datos como para tomar mejores decisiones.

Quiero seguir revisando las consultas con muchas impresiones y poco CTR.

También las páginas que aparecen al final de la primera página o al principio de la segunda. En esos casos, un ajuste de contenido, una mejora del enlazado interno o una respuesta más precisa puede marcar una diferencia importante.

Hay fichas que necesitarán más contexto. Otras se beneficiarán de una mejor relación con su municipio o categoría.

También habrá páginas que no aporten suficiente valor y deban revisarse.

Tener 40.456 fichas no significa que me haya casado con las 40.456 para toda la vida.

La escala no puede convertirse en una excusa para conservar contenido que no funciona.

Otro frente será mejorar el sistema para que las propias asociaciones puedan enriquecer sus datos. El registro público sirve como punto de partida, pero una entidad conoce mejor que nadie su actividad, sus horarios, sus proyectos y la forma correcta de contactar con ella. Cuanta más información real puedan aportar, más útil será la ficha.

Para los usuarios.

Para Google.

Y para las propias asociaciones.

Esto es exactamente lo que hago cuando trabajo el SEO de un cliente

Este proyecto es mío.

Eso me permite probar cosas, equivocarme sin tener que preparar una reunión de crisis y cambiar el código a horas poco recomendables.

Pero el proceso no es diferente del que aplico con los proyectos de mis clientes.

Primero intento entender dónde está la oportunidad.

Después construyo o adapto la web para responder a esa demanda.

Organizo la información.

Trabajo la arquitectura.

Reviso cómo se presentan las páginas en Google.

Analizo impresiones, posiciones, CTR y clics.

Y corrijo.

A veces el problema está en una gran decisión estratégica.

Otras veces está en el nombre de una columna que genera 40.000 títulos.

Por eso me gusta tocar los proyectos de verdad.

No quiero limitarme a descargar un informe de una herramienta, cambiar el logotipo y mandar 60 páginas que nadie va a leer.

Quiero saber qué está frenando la web y qué podemos hacer para moverla.

Este directorio pasó de 7 clics diarios a 33 durante abril y, después, a un ritmo reciente cercano a los 175, con picos de 250.

No lo hizo porque encontrase un truco secreto.

Lo hizo porque había una demanda real, una información útil y una estructura capaz de conectar ambas cosas.

Después llegaron las pruebas, los errores y los ajustes.

Y seguirán llegando.

Porque ahora Google ya está enseñando las fichas más de 311.000 veces.

La siguiente parte del trabajo consiste en conseguir que las enseñe todavía más, que el usuario encuentre una respuesta mejor y que las asociaciones puedan aprovechar esa visibilidad.

Chatea conmigo

Fuera de línea

¿En qué puedo ayudarte?

Página actual De 7 a 175 clics diarios con un directorio de 40.456 fichas