Publicidad invasiva

La publicidad en Internet

Hace unos meses que vengo comprobando que mis amigos de Google me tienen controlados mis gustos. Los acepto de buena manera y no me importa que lo haga pero, de un tiempo a esta parte, ya me está tocando un poquito los huevos e igual hago como un viejo amigo que decía que no debemos aceptar que nadie nos controle en Internet.

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Existen muchos comentarios sobre este tema y yo tenía el mío. Que me controlen si no haga nada malo, no me parece ningún delito pero, últimamente le estoy dando la razón. Y no porque haga nada malo, que no. Pero si porque entro en otras webs y me lanzan recordatorios de que tengo que comprar el plugin para hacer Landing Pages o el dichoso Polar V800.
Y lo peor, es que me lo dice La Voz de Galicia o El Diario de Pontevedra, que tiene cojones.

La publicidad del 2015 se nos ha ido de las manos. Ahora todo el mundo quiere participar de este maravilloso mundo de Internet. Y me parece genial, ya que alguno aceptará de buenas maneras mi idea de participar en este gran circo. Pero ¿no estamos un poco locos?

Está bien que contemos a los demás lo buenos que somos, lo bien que funcionan esas zapas para correr y lo bien que vendemos nuestros maravillosos productos. Pero si seguimos por este camino, la gente se va a cansar. Y esto es una moda, como aquella de comprar pisos porque sale más barato que pagar un alquiler cada mes.

Yo mismo, publicito mis servicios en mi web y en las redes sociales donde participo de forma activa. Como mi querido Twitter. Por cierto si me quieres seguir, ya sabes… Pero una cosa es ofrecer publicidad y otra muy distinta es VOLVEMOS EN 7 MINUTOS, cuando acabas de volver hace 3.

Desde mi humilde rincón, les pido a los gurús de la publicidad que no sean tan cansinos y que, el marketing en su justa medida está muy bien, porque ayuda a las marcas a llegar a sus clientes y a los pequeños empresarios poder darse a conocer, pero que no se pasen con tanta y tanta publicidad y hagan las cosas en su justa medida.

Y por eso se me acaba de ocurrir otra entrada para dentro de unos días que, la publicidad, siempre en su justa medida.